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SINDROME DEL ARNÉS

CAUSAS Y CONSECUENCIAS


El riesgo más evidente que corre un trabajador durante el desempeño de su trabajo en altura es la caída a distinto nivel. Sin embargo existe otro riesgo, mucho menos conocido, con consecuencias potencialmente letales: el síndrome del arnés. También denominado  “mal del arnés” “shock ortostático”, “trauma por suspensión” o “síndrome ortostático”, es un gran desconocido entre los trabajadores de altura y uno de los factores muy a tener en cuenta durante el uso de un arnés.
Clásicamente el arnés es una pieza fundamental que está presente en casi todas las actividades relacionadas con la altura. Los trabajadores de verticales y de altura, alpinistas y espeleólogos experimentados saben que la suspensión durante tiempo prolongado de un arnés no tiene más consecuencias que las molestias ocasionada por la presión de las correas del arnés sobre los puntos de contacto. La movilización de las piernas y los cambios de posición de las mismas hacen que esta actividad se pueda realizar mucho tiempo sin complicaciones.
Cuando se utiliza un arnés, sea del tipo que sea, se puede quedar suspendido de él a causa de un accidente y quedar inmóvil, esto implica un riesgo para la persona suspendida que debe ser neutralizado lo antes posible, en cuestión de minutos esta persona puede perder la vida. La caída de un trabajador asegurado a una cuerda mediante un arnés y su detención posterior no es necesariamente la parte más peligrosa del accidente.
Después de la caída viene la fase de la suspensión y esta fase puede llegar a ser rápida y potencialmente peligrosa e incluso mortal, especialmente si la víctima ha quedado inconsciente o sin posibilidad de moverse e incluso se puede dar el caso de sobrevenir la muerte si la víctima es descendida consciente y no se realizan las maniobras de reanimación correctas.
Esta situación provoca una acumulación de sangre en las piernas por un fallo en el retorno venoso, ya que las cintas del arnés actúan a modo de torniquete impidiendo total o parcialmente el paso de la sangre. Esto puede suponer que llegue menos sangre al corazón y, por lo tanto, una reducción del flujo sanguíneo a otros órganos. La presión de las cintas del arnés actuarán como torniquetes y los brazos y piernas acumularán toxinas provenientes de la muerte celular y la falta de oxígeno.
Si alguien le coloca de repente en posición horizontal, por ejemplo durante un intento de rescate, esa sangre sin oxígeno puede fluir al resto del cuerpo (síndrome de reflujo) y causar daños en los órganos vitales, cerebro, riñones…, y hasta provocar que el corazón deje de latir.

¿QUÉ ES?

El síndrome del arnés es una patología que requiere la combinación de dos factores para su aparición:
  1. inmovilidad
  2. suspensión
El factor de inmovilidad puede darse tanto en personas que quedan inconscientes por daños durante un accidente como en personas que lleguen al agotamiento o por consecuencia de una caída con deficiente elección o uso del Equipo de Protección Individual adoptado.
La razón de este síndrome hay que buscarla en la mecánica de funcionamiento de nuestro sistema sanguíneo. Cuando se está inconsciente o la posibilidad de moverse no existe es cuando el sistema venoso de las extremidades, especialmente las inferiores, puede almacenar grandes cantidades de sangre y, por tanto, queda poca sangre circulando. En definitiva, supone una falta de riego sanguíneo a los órganos vitales. Es importante que conozcamos que factores como la imposibilidad de mover las piernas, la deshidratación, la hipotermia, el dolor, la fatiga, los antecedentes de enfermedad cardiovascular o respiratoria y el estado de inconsciencia aumentan el riesgo de padecer el síndrome del arnés.

¿QUÉ OCURRE?

Estando en situación de suspensión e inmovilidad se provoca una acumulación de sangre en las piernas por un fallo en el retorno venoso (se calcula que puede llegar incluso a un 60%, por la reducción de los mecanismos compensadores, dependiendo de la anilla pectoral o dorsal utilizada del arnés anticaídas), la cual implica que hay menos sangre para que el corazón pueda mantener correctamente la oxigenación de los órganos vitales. Rápidamente se puede perder la consciencia y si el síndrome avanza produciría una hipotensión arterial con reducción del gasto cardiaco y consecuentemente reducción del flujo sanguíneo a otros órganos.
Debemos tener en cuenta que la rapidez con la que una persona puede presentar los síntomas del síndrome del arnés depende de sus condiciones físicas, pero estos síntomas pueden aparecer a partir de los 4-6 minutos de estar suspendidos y no suele ser posterior a 30 minutos. La posibilidad de sobrevivir cuando la suspensión se prolonga más de dos horas es pequeña. Y hay que observar también que el fallecimiento puede ocurrir durante la suspensión o tras el rescate.
El problema radica cuando por alguna razón alguien queda inconsciente o no puede moverse en esa situación. Es entonces, cuando el sistema venoso, especialmente de las extremidades inferiores, queda por así decirlo “secuestrado”. En esta situación, una parte del volumen sanguíneo no puede retornar al corazón. El “secuestro” sanguíneo en las extremidades produce una disminución de la precarga del ventrículo derecho, caída del gasto cardiaco y disminución de la presión de perfusión cerebral. La pérdida de conciencia se puede producir rápidamente, y si el síndrome progresa puede provocar la muerte al accidentado.

SÍNTOMAS

Los síntomas que presenta el síndrome del arnés son entumecimiento de pies y piernas, parestesia, náuseas, taquicardia, dolor intenso, sensación de asfixia, contracciones incontrolables, hipotensión y disminución del nivel de conciencia.
Un problema que nos encontraremos para evitar la aparición de síntomas en personas conscientes es que no hay signos premonitorios claros, pues se han realizado estudios en los que personas que permanecían suspendidas e inmóviles han pasado repentinamente de estar tranquilos a presentar síntomas e impresiona la rapidez con la que se presentan éstos una vez que la persona se encuentra suspendida.
La conclusión más importante de estos estudios es que no hay síntomas previos evidentes que nos hagan pensar en daños peores. Lo más evidente es que, una vez que han hecho su aparición los primeros síntomas, la víctima no puede reaccionar y en pocos segundos los síntomas se agravan. La muerte del accidentado parece ser inevitable si no es descolgado rápidamente.

PREVENCIÓN

Dentro de la prevención del síndrome del arnés lo primero son las acciones genéricas destinadas a divulgar su gravedad, para concienciar y evitar que alguien pueda padecerlo. Mentalizando a los trabajadores de altura, destacando que la posibilidad de muerte puede darse en menos de 10 minutos. Los trabajadores que realicen su labor en altura utilizando arnés deben recibir entrenamiento y formación específica en técnicas de rescate para realizar trabajos de este tipo.
Resulta especialmente importante para evitar el agravamiento de los síntomas la rapidez con que se realicen las maniobras de rescate, especialmente en personas ya inconscientes, en las cuales la muerte puede estar presente si las maniobras se realizan incorrectamente Los simulacros periódicos de rescate de víctimas en suspensión deben ser obligatorios en los planes de formación laboral de los trabajadores que utilizan arneses.
Hay varias premisas a considerar en cuanto a la prevención:
  • Elegir el arnés integral anticaídas adecuado a nuestra talla y llevarlo bien ajustado, ni mucho ni poco, evitando utilizar un arnés de un solo punto de anclaje dorsal sin disponer de otros medios de prevención, por ejemplo una cinta anti-trauma.
  • Adquirir la formación específica para poder resolver situaciones de rescate en altura.
  • Mover las piernas y en caso de no ser posible, mantener las rodillas dobladas, retrasando con ello la aparición de los síntomas.
  • Garantizar un rápido rescate combinando el conocimiento de las técnicas con la formación y entrenamiento además de disponer preparados los medios necesarios para efectuar una posible operación de rescate de un compañero o persona suspendida en altura.
  • Evitar rescatar a las víctimas en posición vertical, y si esto no es posible, se debe rescatar a la víctima en el menor tiempo posible.
  • Cuando se produzca un accidente, se debe dar prioridad al rescate y no se debe perder tiempo en estabilizar a la víctima.
  • El trabajo con el empleo de cuerdas y sus técnicas debe ser planificado, para que en caso de emergencia la víctima pueda ser rescatada inmediatamente.
  • Si la víctima permanece consciente durante el rescate, tranquilizarla y se le debe persuadir a que mantenga las piernas, si es posible, en posición horizontal.

TRATAMIENTO

Además de realizar un rescate lo más rápido posible, lo único que podemos hacer es poner a la persona en una posición que favorezca el poder recuperar un estado más o menos normal, mientras damos aviso a los servicios de soporte vital básico para que lo trasladen rápidamente a un centro hospitalario (para ello, debemos tener en cuenta cuánto tiempo ha estado suspendido desde la aparición de los primeros síntomas).
Desde las primeras referencias al síndrome del arnés, se han descrito muertes en víctimas rescatadas vivas. En algunos casos el fallecimiento se producía en la primera hora después de haber sido rescatado, en otros casos varias horas más tarde y en algunos casos transcurridos varios. La muerte inmediata al rescate, “muerte del rescate”, podría deberse a una sobrecarga aguda cardiaca, al colocar a la víctima en posición horizontal una vez rescatada.
El retorno masivo de la sangre acumulada en las extremidades durante el tiempo de suspensión llega bruscamente al corazón, produciendo una sobrecarga que puede llevar a la muerte. Para evitar esa sobrecarga aguda del corazón que puede llevar a la “muerte del rescate”, sería aconsejable poner a la víctima en una posición que permita su recuperación.
Esta posición puede ser:
  1. Agachado
  2. En cuclillas
  3. Posición semisentada.
Si el herido está inconsciente, debemos colocarlo sobre el costado derecho en posición fetal. Esta posición se debe mantener entre 30 y 40 minutos antes de pasar a una posición horizontal.
El objetivo de estas maniobras es evitar la sobrecarga aguda del ventrículo derecho por aflujo masivo de la sangre acumulada en las extremidades inferiores. Al acumular sangre en las piernas provoca una falta de carga en el ventrículo derecho, por lo que si colocamos al herido en posiciones horizontal o antishock crearíamos una sobrecarga aguda en este ventrículo por retorno masivo de sangre que se había acumulado en las piernas durante el tiempo que permaneció en suspensión (siendo esto conocido como “muerte del rescate”).
Numerosas referencias describen fallecimientos a los pocos minutos del rescate, tras colocar a los accidentados en posición horizontal.

TRANSPORTE

Transportar a un herido con sospechas de padecer el síndrome del arnés es muy delicado por lo que se recomienda que lo realice únicamente personal sanitario, ya que La víctima debe estar acompañada en todo momento de personal entrenado en técnicas de reanimación avanzada que dispongan de material específico (transporte medicalizado).
Si el accidente ha surgido en lugares inaccesibles para personal de una unidad móvil medicalizada o alejados de un centro sanitario se barajará posibilidad que la víctima sea evacuada en helicóptero. El traslado debe ser lo más rápido posible.
Ante la presencia de síntomas que hagan sospechar lesiones asociadas o un posible agravamiento; entumecimiento de las piernas, parestesias, etc, se recomienda el traslado a un centro hospitalario dotado de Unidad de Cuidados Intensivos.
Si durante el transporte la víctima presenta hipotensión es preferible la administración de fármacos vasoactivos a la reposición volémica masiva.
Es aconsejable el control de la glucemia, especialmente si el agotamiento ha sido el desencadenante del síndrome del arnés. No se deben olvidar las posibles patologías asociadas que pueda presentar la víctima como traumatismos cráneo encefálicos traumatismos torácicos, fracturas en extremidades, deshidratación, hipotermia, etc.
En pacientes politraumatizados es imprescindible una analgesia adecuada y una correcta inmovilización de las fracturas. Si tras la valoración primaria en el centro hospitalario, el estado de la víctima presenta datos razonables de posible agravamiento posterior, la norma es el Ingreso en una Unidad de Vigilancia Intensiva para controlar las constantes vitales y tratar patologías asociadas que puedan comprometer la vida del paciente: insuficiencia renal por rabdomiolísis, politraumatismos, etc.

ESTUDIOS REALIZADOS

Los objetivos principales de estos estudios son recabar datos que permitan conocer mejor este mal, que puede afectar tanto a profesionales de trabajos en altura como a deportistas que utilicen arneses para prevenir o parar una caída, y alertar e informar a los profesionales que desarrollan su labor durante el rescate y antes de su traslado definitivo a un centro hospitalario, así como aconsejar el tratamiento más adecuado para la víctima.
Diversas investigaciones demuestran que, en ensayos con voluntarios, la congestión venosa aumentó significativamente a los cinco minutos de estar suspendidos, y a partir de este momento comenzaron a sentir parestesias en manos y piernas.
Entre el minuto 8 y 22 se observó lo que se denomina como “colapso circulatorio inminente”; por la aparición de signos inquietantes como palidez de piel, sudoración fría, dilatación pupilar, náuseas y vértigo. La aparición de los síntomas descritos aconseja la detención de este experimento, siendo descendidos y colocados en posición horizontal.
En un estudio donde los voluntarios podían apoyar los pies en un cabestrillo fueron mejores, ya que siete de diez voluntarios toleraron íntegramente una prueba de 30 minutos. Sin embargo, 3 voluntarios volvieron a repetir los síntomas a los 22 y 28 minutos de iniciada la suspensión.
Otros estudios sobre los cambios cardiacos y pulmonares en suspensión presentados por Bernard et al. presentaron nuevas pruebas que realizaron con diez voluntarios en posición inmóvil y con experiencia en estar suspendidos. Utilizaron monitores para medir las capacidades pulmonares y una pantalla de Rayos X para observar las modificaciones de la forma y tamaño del corazón durante la prueba.
La tolerancia a la prueba duró entre 2,30 y 7 minutos. Las causas que motivaron la suspensión eran la aparición de molestias en la cintura escapular con parestesias de las manos y signos de colapso circulatorio. Los RX evidenciaron una disminución de los diámetros cardíacos, con el consiguiente aumento del cociente pulmón/corazón. La taquipnea que presentaron los voluntarios no se acompañó de aumento de las capacidades pulmonares, sino de todo lo contrario, disminución del volumen respiratorio, consumo de oxígeno y reducción de la capacidad vital.
También se observó una disminución de la PaCO2 (expresión de hiperventilación) y caída del pH (expresión de acidosis metabólica por deuda de oxígeno). El análisis de los movimientos respiratorios demostró rigidez torácica que no se acompañaba del auxilio de la respiración abdominal y de los músculos accesorios. Cuando los signos de colapso circulatorio hacían su aparición, los diámetros cardiacos disminuían y aparecía taquicardia como intento de compensación del la caída del gasto cardíaco.
Si esta compensación fisiológica fracasaba, los voluntarios podían “entrar” en situación de shock ortostático. Las conclusiones finales de este congreso respecto a la suspensión inerte fueron muy claras: la combinación de shock ortostático y compresión respiratoria severa pueden conducir a la víctima suspendida de una cuerda a la muerte.
Las posibilidades de supervivencia cuando la suspensión se prolonga más de dos horas son pequeñas. Y advirtieron que el fallecimiento podía ocurrir durante la suspensión o tras el rescate.
Nelson en 1979, realizó 65 pruebas de suspensión en posición vertical e inmovilización simulada. Para las investigaciones contó con la ayuda de montañeros experimentados y utilizó un total de cuatro tipos diferentes de arneses. Los resultados tras el experimento mostraron los mismos efectos adversos encontrados en experiencias anteriores: entumecimiento, dolor intenso, sensación de asfixia, contracciones incontrolables, hipotensión y taquicardia; en 2 casos se produjo pérdida de conciencia.
Las conclusiones finales del estudio evidenciaban, de nuevo, que la suspensión vertical con un arnés puede producir una pérdida de conciencia, sin que exista trauma previo ni pérdida sanguínea a consecuencia de la misma. Y la progresión de este cuadro clínico en individuos que han quedado inconscientes, por reducción del flujo sanguíneo cerebral, puede provocar la muerte en 4 o 6 minutos.
Las recomendaciones dirigidas a los fabricantes eran, que los arneses deberían permitir una orientación horizontal del cuerpo después de la caída. Las conclusiones finales de este trabajo demuestran que la elevación de las piernas no impide una reducción crítica del volumen de sangre circulante y el riesgo de pre-síncope es inferior a la prueba realizada con inclinación. En la posición vertical, la hipotensión y la bradicardia viene claramente determinada por una reducción crítica del volumen sanguíneo circulante determinada por una disminución de la precarga del ventrículo derecho.
Si las experiencias se extrapolaban al ambiente laboral, donde los trabajadores pueden no hallarse en las condiciones físicas de los voluntarios, los trastornos originados por la suspensión inerte podrían ser más rápidos y de consecuencias imprevisibles.
Experiencias de la comisión médica de la federación francesa de espeleología (comed), Informes de 12 muertes de espeleólogos suspendidos de una cuerda: las edades de los fallecidos oscilaban entre los 15 y 50 años, y entre ellos había expertos e inexpertos.
Las víctimas fueron encontradas suspendidas de su arnés y sin presentar aparentemente traumatismo alguno que las justificase el fallecimiento. La pérdida de conciencia precedió a algunos fallecimientos y en algunos casos fue muy rápida (entre 1 y 15 minutos).
Un caso recobró la conciencia al ser rápidamente descendido por sus compañeros y fue colocado en posición de recuperación, pero tras permanecer durante 20 horas en coma, falleció; otro comenzó a sentirse indispuesto durante el ascenso, fue rescatado en estado estuporoso y colocado en posición de recuperación, pero progresó hasta el coma y falleció 5 horas más tarde.
Ante estos casos de muertes en circunstancias no aclaradas y tras la consulta de investigaciones publicadas por Amphoux, la COMED de la F.F.S. decidió realizar un protocolo experimental en 1984. Se experimentó con dos expertos espeleólogos, provistos de su propio arnés. Para este estudio se simuló el caso de un sujeto suspendido en posición inerte, sin adaptación muscular al disconfort que puede producir el arnés.
Esta situación ficticia se parecía mucho a la que adopta un espeleólogo inconsciente al quedar suspendido de su arnés, o al quedar agotado durante el ascenso con bloqueadores por la cuerda fija. Los resultados de las pruebas fueron dramáticos y los médicos encargados decidieron parar el experimento.
Uno de ellos a los 2 minutos de iniciada la prueba y otro a los 15 minutos, comenzaron con sensación de hormigueo en las extremidades, cianosis en manos y edema en los pies.
El voluntario de evolución más rápida, comenzó a los 6 minutos con sensación de malestar e imposibilidad de modificar la postura; un minuto más tarde presentó pérdida de conciencia, seguido de bradicardia extrema. Aunque fue descendido y colocado en decúbito rápidamente, tardó 6 minutos en recuperar el nivel normal de la conciencia y en desaparecer la bradicardia.
El otro voluntario, tras presentar similar sintomatología, perdió la conciencia a los 30 minutos de haber iniciado la suspensión. También fue descolgado rápidamente, pero a pesar de recuperar con rapidez la conciencia, se mantuvo hipotenso durante 11 minutos y se evidenciaron ondas Q en la derivación a VL del ECG. Esta onda Q desapareció a los 37 minutos después de haber sido descolgado. En las conclusiones tras el experimento, los médicos de la COMED afirmaron que la suspensión inerte podía ser muy peligrosa para los espeleólogos por la rápida aparición de síntomas potencialmente letales y sobre todo por la imposibilidad de reaccionar una vez comenzada la sintomatología.
En 1986, se realizó otro experimento, esta vez en el Laboratorio de Fisiología Deportiva de la Cínica Universitaria de Besançon (Francia); la monitorización empleada fue ECG, electroencefalograma y se realizaron determinaciones analíticas, incluyendo gasometrías seriadas. Se contó también con la presencia del SAMU, para atender posibles emergencias vitales. Para la prueba se experimentó con tres voluntarios.
El primer voluntario fue colocado en suspensión inerte sobre una cuerda, con la particularidad de tener que mantener la cabeza en hiperextensión y las piernas colgando y más bajas que el corazón.
Al segundo voluntario se le colocó un collar de inmovilización cervical para eliminar el factor hiperextensión, aunque mantenía las piernas colgando. El tercer voluntario, tenía las piernas horizontales y la cabeza en hiperextensión. Los tres presentaron en un tiempo variable entre 12 a 30 minutos signos inquietantes, uno de ellos llego a perder la conciencia a pesar de la vigilancia.
El control del pulso arterial en todos los voluntarios permitió eliminar el fenómeno de compresión arterial. Las compresiones nerviosas se comprobaron por aparición de parestesias, aunque se consideraron irrelevantes. Sin embargo, la obstrucción del retorno venoso era evidente, siendo más importante en brazos y cuello, que en los pies.
En el primer voluntario la frecuencia cardiaca al comienzo de la prueba era de 80 latidos/minuto y fue aumentando progresivamente durante el desarrollo de la prueba; la T/A (Tensión Arterial) inicial era de 120/80 mm Hg y se elevó hasta 180/120 mm Hg. A los 10 minutos de iniciada la prueba, aparecieron signos de malestar generalizado, mareo, palidez en piel y mucosas, rubor caliente, sudoración profusa y dificultad para respirar. La agravación rápida de los mismos, obligó a descolgar al voluntario como medida de precaución. Una vez descendido, la taquicardia fue cediendo, aunque la sensación de malestar persistió algunos minutos.
La hiperextensión de la cabeza fue muy dolorosa y se concluyó que esta posición favorecía la aparición de sintomatología por compresión de las arterias cerebrales y posible descenso del flujo sanguíneo cerebral. En este caso, la corrección manual de la hiperextensión mejoraba los síntomas rápidamente. Sin embargo, a los 5 minutos volvía a aparecer la misma sintomatología inicial, lo que aconsejó su descenso.
Las experiencias realizadas con el segundo voluntario confirmaron, gracias al collar de inmovilización cervical, que el origen de los síntomas no era exclusivamente cervical. A los 20 minutos de comenzar la prueba, ante la presencia de signos inquietantes, se decidió descolgarlo. Al tercer voluntario, a pesar de tener las piernas elevadas, comenzó a sentirse mal; éste, incluso llegó a perder la conciencia, requiriendo atención médica. Los movimientos activos de las piernas tenían efecto beneficioso, pero el beneficio sólo era transitorio.
Desde las primeras referencias al síndrome del arnés, se han descrito fallecimientos en víctimas que fueron rescatadas vivas. En algunos casos el fallecimiento se producía inmediatamente después del rescate, en otros horas más tarde y en algunos casos, transcurridos varios días. La muerte inmediata al rescate, “muerte del rescate”, podría deberse a una sobrecarga aguda del ventrículo derecho por retorno masivo de la sangre acumulada en las extremidades durante el tiempo de suspensión, al colocar a la víctima en posición horizontal tras el rescate. En algunos casos algunas de la muertes se produjeron pasadas casi 24 horas o hasta once días después del rescate.
Estas muertes “tardías” podrían ser consecuencia a una disfunción multiorgánica consecutiva a un estado de shock mantenido. Se atribuye la causa de estas muertes tardías a un fracaso renal agudo. El fracaso renal sería debido a una situación similar al “síndrome de aplastamiento”. En la fisiopatología de éste síndrome, el papel de la rabdomiolísis ha quedado ampliamente demostrada, como también ha quedado demostrada la relación entre fracaso renal agudo y rabdomiolísis.
Al igual que en el síndrome del arnés, en el síndrome de aplastamiento la isquemia no es un factor determinante y sí lo es, la presión e inmovilización mantenida en el tiempo.
También se consideró inútil intentar diseñar arneses preventivos, puesto que el tipo de arnés empleado era irrelevante.
Las observaciones y conclusiones de este trabajo fueron un referente obligatorio en las experiencias y publicaciones posteriores de otros grupos de trabajo. La primera referencia en España sobre el síndrome del arnés fue presentada en 1992 en el VI Congreso Nacional de Espeleología por Dulanto y cols. En esta comunicación publicada en las actas del congreso, los autores describen una revisión de las experiencias de la COMED de la F.F.S con una aproximación de la fisiopatología del Síndrome del Arnés. En las conclusiones finales advierten de la peligrosidad de éste síndrome.
En el año 2001, el Servicio Aragonés de Medicina de Urgencia en Montaña (S.A.M.U.M) presentó un caso de síndrome del arnés en las II Jornadas Nacionales de Emergencias y Catástrofes.
Fuente: GRAN VERTICAL

SINDROME DEL CUELLO DE TEXTO

LA ENFERMEDAD POR EL MAL USO DEL CELULAR


Hace quince años que empezamos a usar de forma masiva el celular, desde entonces nos hemos vuelto cada vez más dependientes de este pequeño aparato. Lo llevamos a todos lados, no obstante; muchas veces lo utilizamos de forma incorrecta, de tal manera que puede incluso afectar nuestra salud al producirnos una lesión en el cuerpo.

A la lesión generada por una postura incorrecta cuando utilizamos el celular se le llama síndrome de cuello texto, un término no descrito aún por la medicina, pero muy popular en los buscadores de internet. El concepto viene de una mala traducción al castellano de "text neck pain", un mal que causa dolor en el cuello por una postura incorrecta al usar el móvil o la PC.

Y es que no se trata de un problema aislado, al contrario, las cifras aumentan cada vez más. Así por ejemplo, según recoge una publicación de DMedicina, la adopción de posturas inadecuadas causan dolor en el 50% de las personas que destinan más de dos horas y media a comunicarse por el celular.

Sin embargo, no solo puede afectarnos el hablar por teléfono. Enviar mensajes de textos a través de servicios como WhatsApp, Telegram o incluso navegar por la web desde el móvil o PC, pueden agravar los dolores de espalda y cuello.

El problema de la postura

Si bien el celular no es el único desencadenante de este tipo de problemas (dormir de una forma incorrecta, caídas o accidentes también lo son), el incremento del uso de teléfonos inteligentes ha intensificado estos trastornos posturales, ya que al mirar a la pantalla sin tener la cabeza erguida se genera un sobresfuerzo de los músculos de nuestro cuello o espalda.

El peso de nuestra cabeza puede variar considerablemente en función del ángulo en el que se encuentre. Así, en condiciones normales (postura erguida), nuestra cabeza pesa entre 4,5 y 5,5 kg Sin embargo, una inclinación de 15 grados aumenta su peso hasta 12,5 kg; mientras que una inclinación de 60 grados, le otorga una resistencia de 37,2 kg, según un estudio publicado por el cirujano Kenneth Hansraj.

Consecuencias

Tener una mala postura al usar el teléfono (o cualquier otro dispositivo) puede llegar a alterar la curvatura original de la columna vertebral, evitando, en los peores casos, que podamos corregirla. Entre los efectos más comunes se encuentran:

►Fuertes dolores a causa de la tensión muscular prolongada y aparición de hernias de disco o compresión de los nervios de la columna.

►Disfunción respiratoria debido al dolor crónico que los pacientes experimentan alrededor del cuello.

►La postura de la cabeza hacia delante puede agregar más de 13 kg de "apalancamiento" anormal sobre la línea natural de la columna vertebral, causando la desalineación de la misma.

►Deformación de la curva natural del cuello que puede provocar artritis a una edad temprana.

►Pérdida de la capacidad vital de los pulmones hasta en un 30%. La falta de respiración podría originar alguna enfermedad cardíaca o arterial.

►Todo el sistema digestivo se ve comprometido debido a esta postura incorrecta del cuerpo. El intestino grueso es uno de los principales afectados provocando problemas de evacuación.

Recomendaciones

Cuidar la postura al momento de usar nuestros equipos móviles o computadoras es tarea de cada uno de nosotros. Hay que tratar de mirar siempre nuestros dispositivos con la cabeza erguida y si volteamos, no pasar largo rato así. Con esto evitaremos que el cuello se esfuerce demasiado. La prevención es clave. Aquí algunos consejos:

► En lugar de mirar los dispositivos hacia abajo, debemos mantenerlos al nivel de los ojos.

► Es preferible usar el reconocimiento de voz y realizar llamadas telefónicas en lugar de leer y escribir interminables mensajes de textos.

►Tomemos descansos regulares y alternemos posiciones al escribir mensajes

►Revisemos nuestros equipo manteniendo la columna en posición neutral, y evitemos pasar horas encorvado

Fuente: El Comercio

¿QUÉ SON LAS CALORÍAS DE CALIDAD?


¿QUÉ SON LAS CALORÍAS DE CALIDAD? 

Este es el concepto lanzado recientemente por la Fundación Británica de Nutrición (BNF, por sus siglas en inglés), con el objetivo de hacer que la gente piense más en el tipo de alimentos que consume y ponga atención a su valor nutricional para seleccionar las mejores calorías.

Las calorías —que en exceso pueden ser la causa de obesidad y enfermedades asociadas al exceso de peso— son las encargadas de darle a nuestro cuerpo energía.

Las mujeres necesitan alrededor de2.000 por día, y los hombres cerca de 2.500.

El servicio de salud pública de Reino Unido recomienda dividir su ingesta de la siguiente manera:

  • 400 en el desayuno
  • 600 en el almuerzo
  • 600 en la cena
  • bebidas y refrigerios saludables a lo largo del día
Los envoltorios de los alimentos te dirán cuántas calorías (kcal) tiene el producto en cuestión.
Sin embargo, detectar la opción más saludablepuede ser más difícil.
Un puñado de 30 g de frutos secos contiene cerca de 174 kcal, una cantidad similar a un par de galletas de chocolate. Pero la BNF dice que los frutos secos contienen calorías de calidad, mientras que las galletas no.
Un aguacate, por su parte, tiene muchos nutrientes buenos. Y aunque su valor calórico sea superior a otras frutas y vegetales frescos,sus calorías son de calidad.
Una cerveza baja en calorías, en contraste, no es nutritiva.

Alto en calorías vs bajo

Los alimentos altos en calorías son por lo general menos saludables, pero no en todos los casos.
Y aquellos que se promocionan como con menor contenido calórico pueden no ser los más saludables.
Bajas calorías significa:
  • 40 calorías o menos por porción
  • 20 kcal por 100 ml si es una bebida

"Cero" calorías

Los fabricantes están autorizados a decir que sus productos alimenticios tienen "cero" calorías si las porciones tienen menos de 5 calorías . Pero estas cuentan.
Una lata de una gaseosa de "cero" calorías tiene cerca de 10 kcal, lo mismo que una pequeña zanahoria (30 gramos).
Pero la zanahoria tiene calorías de calidad, mientras que la gaseosa no.

Calorías vacías

Los expertos se refieren generalmente al alcohol de esta manera, pero lo mismo puede decirse de cualquier alimento o bebida con alto contenido de azúcar pero bajo contenido nutricional.
Un chupetín puede tener unas 45 kcal, solo un poco más que una manzana. Pero estas calorías son vacías , mientras que las de la manzana son de calidad.

Calorías escondidas

Cuando la gente dice calorías escondidas, quieren decir alimentos o bebidas que tienen un valor calórico muy superior al que la mayoría cree.
Un pote de 125 gramos de yogur con frutas de bajas calorías puede contener más de 100 kcal, más que una galleta bañada en chocolate.
Un yogur sin sabor con unas fresas o un puñado pequeño de granola con poca azúcar puede ser una mejor elección, desde el punto de vista de las calorías de calidad.

Calorías fuera de la casa

Hoy día, cerca de un cuarto de las calorías que ingerimos provienen de las comidas y bebidas que consumimos fuera de la casa.
Y cuando comemos fuera es mucho más difícil controlar cuántas y qué tipo de calorías comemos.
Un café con leche hecho con leche semidescremada contiene unas 78 kcal.
Pero si le añades sirope de vainilla, por ejemplo, habrás duplicado la cantidad de calorías , sin consumir ninguna de calidad.

Cómo hacer para seguir una dieta saludable

Según el servicio de salud de Reino Unido, una dieta sana debe incluir:
  • muchas frutas y vegetales
  • algunos alimentos ricos en almidón como por ejemplo pan integral, fideos y arroz
  • alguna proteína (carne, pescado, lácteos o granos)
  • un poco de grasa
Cosas que deberías reducir:
  • bebidas gaseosas dulces
  • bebidas alcohólicas
  • cereales llenos de azúcar en el desayuno
  • pasteles
  • galletas
  • tartas
Y si tienes necesidad de perder peso, lo idea, según el servicio de salud británico es perder cerca de medio o un kilo por semana, consumiendo unas 500 o 600 kcal menos por día de lo que necesitas.
"Si estás comiendo muchas calorías, necesitas reducirlas, pero también debes asegurarte de que lo que consumes sea bueno en términos de nutrición", dice Frankie Phillips, de la Asociación Dietética Británica.
"Se trata de obtener valor (nutritivo) de tus calorías", agrega.

Fuente: BBC 

SALUD: ¿PORQUÉ ESTORNUDAR ES SALUDABLE?

SALUD: ¿PORQUÉ ESTORNUDAR ES SALUDABLE?

Las alergias pueden haber aparecido para protegernos de toxinas ambientales.
La mayoría de los expertos consideran que las alergias son reacciones inmunitarias anómalas a sustancias inocuas, como el polen o los cacahuetes. Algunos investigadores, sin embargo, han propuesto una teoría diferente: el goteo nasal, la tos y las erupciones cutáneas habrían aparecido evolutivamente para protegernos de sustancias tóxicas, como el veneno de serpiente, presentes en nuestro entorno y en los alimentos que ingerimos. 
Hace mucho tiempo que los inmunólogos piensan que las personas alérgicas son víctimas de una respuesta de tipo 2 anómala, que habrían adquirido durante la evolución para defenderse de los parásitos. La respuesta de tipo 2 refuerza las barreras de protección del cuerpo y promueve la expulsión del parásito. 
La otra forma en la que nuestro cuerpo lucha contra sustancias dañinas consiste en la respuesta de tipo 1, que destruye directamente los patógenos como virus y bacterias, así como las células humanas a las que infectan. La idea se basa en que resulta posible eliminar los patógenos de menor tamaño, como los virus, pero es más sensato emprender un combate defensivo contra los mayores, como los parásitos. 
No obstante, Ruslan Medzhitov, inmunobiólogo de la Universidad de Yale, nunca ha aceptado que las alergias representen una reacción antiparasitaria equivocada. Según él, los parásitos y las sustancias que desencadenan las alergias (alérgenos) no tienen nada en común. En primer lugar, hay un número casi ilimitado de alérgenos. En segundo lugar, las respuestas alérgicas pueden producirse con extrema rapidez, en solo unos segundos; pero una respuesta a la presencia de parásitos no necesita tal inmediatez. 
En un artículo publicado en abril en la revista Na­ture, Medzhitov y sus colaboradores afirman que las alergias aparecieron para protegernos de sustancias potencialmente tóxicas en el entorno o en la comida. En otras palabras, se desarrollaron evolutivamente por una razón concreta, no por simple error. ¿Cómo se defiende uno contra algo que inhala involuntariamente? Produciendo mocos, congestión nasal, estornudos y tos. 
O, si alcanza la piel, provocando un picor que induzca a rascarse, y con tal acción se elimine el intruso. Del mismo modo, si se ingiere una sustancia alergénica, el cuerpo puede reaccionar con vómitos. 
Entre las pruebas citadas por Medzhitov se encuentra un estudio de 2006 publicado en la revista Science, que señalaba que las células clave implicadas en las respuestas alérgicas degradan e inactivan el veneno de las serpientes y de las abejas. Un estudio de 2010 aparecido en la revista Journal of Clinical Investigation sugiere que la respuesta alérgica a la saliva de las garrapatas evita que estos ácaros se adhieran al cuerpo y se alimenten de él. 
¿Cómo concuerdan estos datos con el conocimiento preexistente sobre las alergias? Un estudio de 2011 publicado en New England Journal of Medicine demostró que los niños que crecían en granjas, donde estaban expuestos a numerosos microorganismos, tendían a sufrir menos asma y alergias. La idea, conocida como hipótesis de la higiene, sugiere que las personas que entran en contacto con multitud de bacterias y virus al comienzo de su vida invierten más recursos inmunitarios en respuestas de tipo 1 a costa de las reacciones de tipo 2. Medzhitov mantiene que tal teoría encaja con la suya. 
En última instancia, la teoría de Medzhitov plantea más preguntas de las que consigue responder. Aun así, muchos concuerdan en que sus principios son verosímiles. «Nos estimula a elaborar nuevas hipótesis», señala Kari Nadeau, inmunólogo de la facultad de medicina de la Universidad Stanford.
Fuente: Prevencionar

SALUD MENTAL EN EL LUGAR DE TRABAJO

SALUD MENTAL EN EL LUGAR DE TRABAJO

  • El trabajo es beneficioso para la salud mental. Sin embargo, un entorno laboral negativo puede causar problemas físicos y psíquicos.
  • La depresión y la ansiedad tienen unas repercusiones económicas importantes: se ha estimado que cuestan anualmente a la economía mundial US$ 1 billón en pérdida de productividad.
  • El acoso y la intimidación en el trabajo son problemas frecuentes que pueden tener considerables efectos negativos en la salud mental.
  • Las organizaciones pueden aplicar muchas medidas eficaces para promover la salud mental en el lugar de trabajo y aumentar con ello la productividad.
Visión general
Más de 300 millones de personas en el mundo padecen depresión, un trastorno que es la principal causa de discapacidad. Además, muchas de ellas sufren también síntomas de ansiedad. Según un reciente estudio dirigido por la OMS, los trastornos por depresión y por ansiedad cuestan a la economía mundial US$ 1 billón anual en pérdida de productividad. Por otro lado, es bien conocido que el desempleo es un factor de riesgo de problemas mentales, mientras que la obtención de un empleo o la reincorporación al trabajo ejercen efectos protectores.
No obstante, un entorno de trabajo adverso puede ocasionar problemas físicos y psíquicos, un consumo nocivo de sustancias y de alcohol, absentismo laboral y pérdidas de productividad. La promoción de la salud mental en el lugar de trabajo y el apoyo a las personas que sufren trastornos psiquiátricos hace más probable la reducción del absentismo laboral, el aumento de la productividad y la obtención de beneficios económicos que conllevan estos efectos.
Hay muchos factores del entorno laboral que pueden afectar a la salud mental. En la mayoría de los casos, los riesgos que conllevan se deben a una interacción inadecuada entre el tipo de trabajo, el entorno organizativo y directivo, las aptitudes y competencias del personal y las facilidades que se ofrecen a este para realizar su trabajo. Por ejemplo, puede ocurrir que una persona tenga las aptitudes necesarias para llevar a cabo sus tareas pero no disponga de suficientes recursos o no reciba el apoyo que necesita debido a las prácticas de gestión y administración de la empresa.
Estos son algunos de los riesgos para la salud mental:
Los riesgos también pueden guardar relación con el contenido del trabajo. Por ejemplo, puede que las tareas asignadas a una persona no se adecúen a sus competencias o que la carga de trabajo sea permanentemente elevada. Algunos trabajos, como ocurre con los que desempeñan el personal humanitario y el de primera intervención, acarrean un riesgo más elevado, pueden afectar a la salud mental y causar síntomas de trastornos psiquiátricos o un consumo nocivo de alcohol, drogas o psicofármacos. Además, los riesgos pueden ser superiores en situaciones en las que el equipo no está cohesionado o no se dispone de apoyo social.
El acoso psicológico y la intimidación en el trabajo (mobbing) son causas frecuentes de estrés laboral y otros riesgos para la salud de los trabajadores, y pueden ocasionar problemas físicos y psicológicos. Estos efectos en la salud tienen consecuencias para las empresas, que se concretan en pérdidas de productividad y una alta rotación del personal. Además, pueden afectar negativamente a las interacciones familiares y sociales.
Un aspecto importante para conseguir que el lugar de trabajo sea saludable es la formulación de leyes, estrategias y políticas gubernamentales, tal y como han puesto de manifiesto los trabajos recientes sobre este asunto de la Brújula de la UE para la Actuación en materia de Salud Mental y Bienestar (EU-Compass). En un lugar de trabajo saludable, los trabajadores y los directivos contribuyen activamente a mejorar el entorno laboral promoviendo y protegiendo la salud, la seguridad y el bienestar de todos los empleados. En una guía publicada recientemente por el Foro Económico Mundial se recomienda que las intervenciones tengan un triple enfoque:
En la guía se explican las siguientes medidas que pueden adoptar las organizaciones para crear un ambiente de trabajo saludable:
Estas son las intervenciones y prácticas adecuadas para proteger y promover la salud mental en el lugar de trabajo:
Las intervenciones en materia de salud mental deben formar parte de una estrategia integrada de salud y bienestar que abarque la prevención, la detección temprana, el apoyo y la reincorporación o readaptación. Los servicios y los profesionales de la salud ocupacional pueden ayudar a las organizaciones a aplicar estas intervenciones donde estén disponibles, pero incluso cuando no lo estén, se pueden introducir una serie de cambios para proteger y promover la salud mental. La clave del éxito consiste en implicar a las partes interesadas y al personal de todos los niveles cuando se lleven a cabo intervenciones de protección, promoción y apoyo y cuando se evalúe su eficacia.
Los estudios disponibles sobre la costoeficacia de las estrategias en materia de salud mental indican que estas rinden beneficios netos. Por ejemplo, en un estudio reciente dirigido por la OMS se estimó que por cada dólar invertido en ampliar el tratamiento de los trastornos mentales más habituales se obtuvieron 4 dólares en mejora de la salud y la productividad.
Las organizaciones tienen la obligación de prestar apoyo a las personas con trastornos mentales para realizar su trabajo o reincorporarse al mismo. Los estudios demuestran que el desempleo, en particular si es de larga duración, es perjudicial para la salud mental. Muchas de las iniciativas descritas anteriormente pueden ayudar a las personas que padecen trastornos mentales. En particular, la flexibilidad horaria, la adaptación de las tareas asignadas a estas personas, la lucha contra las dinámicas negativas en el lugar de trabajo y la confidencialidad y facilitación de la comunicación con los cuadros directivos les pueden ayudar a continuar realizando su trabajo o reincorporarse al mismo.
Se ha demostrado que los tratamientos de base científica son beneficiosos para las personas que sufren depresión y otros trastornos mentales. Debido al estigma asociado con estos trastornos, los empresarios deben asegurarse de que las personas que los padecen cuentan con su apoyo, pueden pedir ayuda para continuar realizando o reanudar sus actividades y disponen de los recursos necesarios para hacer su trabajo.
El artículo 27 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad proporciona un marco mundial jurídicamente vinculante para promover los derechos de las personas afectadas, entre ellas las que presentan discapacidades psicosociales. En el texto se reconoce el derecho de las personas con discapacidad a trabajar en igualdad de condiciones con las demás y sin sufrir ningún tipo de discriminación, así como a recibir apoyo en su lugar de trabajo.
En lo relativo a las políticas a escala mundial, en el Plan de acción mundial sobre la salud de los trabajadores (2008-2017) y el Plan de acción sobre salud mental (2013-2020) de la OMS se establecen los principios, los objetivos y las estrategias de aplicación pertinentes para promover la salud mental en el lugar de trabajo. Se trata de tener en cuenta los determinantes sociales de la salud mental, tales como el nivel de vida y las condiciones de trabajo; prevenir y promover la salud, incluida la mental, mediante actividades que, entre otros aspectos, reduzcan la estigmatización y la discriminación; y mejorar los servicios de salud, incluidos los de salud ocupacional, para ampliar el acceso a la atención científicamente contrastada.
Pautas para crear un entorno saludable de trabajo
Un aspecto importante para conseguir que el lugar de trabajo sea saludable es la formulación de leyes, estrategias y políticas gubernamentales. En un lugar de trabajo saludable, los trabajadores y los directivos contribuyen activamente a mejorar el entorno laboral promoviendo y protegiendo la salud, la seguridad y el bienestar de todos los empleados. En una guía publicada recientemente por el Foro Económico Mundial se recomienda que las intervenciones tengan un triple enfoque:
Estas son las intervenciones y prácticas adecuadas para proteger y promover la salud mental en el lugar de trabajo:
  • aplicar y hacer cumplir las políticas y prácticas de seguridad y protección de la salud, que permitan detectar el estrés patológico, las enfermedades y el consumo nocivo de sustancias psicoactivas, así como facilitar recursos para ello;
  • informar a los trabajadores de que pueden pedir ayuda;
  • promover la participación del personal en las decisiones, transmitir una sensación de control y de participación e implantar prácticas en la organización que promuevan un equilibrio saludable entre la vida laboral y personal;
  • ofrecer a los empleados programas de desarrollo profesional; y
  • reconocer y recompensar la contribución del personal.

Fuente: OMS